sábado, 28 de mayo de 2016

El pito de MAME contra el acoso

Como solución al grave problema del acoso callejero que las mujeres padecemos todos los días en el transporte público, el gobierno de la CDMX, encabezado por el mandatario Miguel Ángel Mancera, ha puesto a nuestra disposición silbatos, sí chicas, podemos solicitar un pito y soplarlo en caso de acoso. Sin vulgarizar el tema quedándonos en lo ofensivo que puede retomarse desde el albur, la acción del gobierno que demás de la absurda delimitación de género para la medida, muestra su pobrísima comprensión del acoso que vivimos las mujeres en las calles.



¿Se cree que no se nos ha ocurrido gritar o hacer ruido cuando alguien nos acosa para que el resto de la gente reaccione? Pero si no reaccionamos, si no gritamos no deja de ser una respuesta, es una respuesta ante la indiferencia de la gente, porque el policía no nos creerá, y el proceso de denuncia es largo, sufrido, donde además nos coloca como víctimas ahora de la violencia policía, e institucional. Las mujeres acosadas nos encontramos frente a estos problemas estructurales, son problemas que Mancera debería detener. La violencia institucional que nos revicitimiza a las mujeres que hemos sufrido abuso físico y sexual, sería elemento clave para crear políticas públicas, pero en lugar de eso se nos reparten pitos en caso de macho acosador a la vista.

Entonces chicas, no desviemos la vista, no nos dejemos distraer por estas medidas que parecieran más “cortina de humo”, e incluso estrategias de manipulación por parte de nuestro gobierno local, estrategias nada nuevas. Noam Chomsky, filósofo y lingüista estadounidense, realiza todo un análisis muy interesante de cómo se ponen en práctica dichas acciones que nos manipularán, no sólo por parte de los medios de comunicación, estrategias que devienen de quienes nos gobiernan, de los que nos conocen mejor de lo que nosotras mismas nos conocemos. Es indignante y en lo personal, me retuerce la víscera esta acción del pito de Mancera, pero no distraigamos el focus de lo que defendemos, defendemos una vida libre de violencia, no buscamos se gaste el erario público en silbatos innecesarios para llamar la atención ante una forma de violencia creciente, contra la mujer como es el acoso.


Siguiendo a Chomsky y las estrategias de manipulación, dice que mantenernos distraídas del problema preciso facilitará dicha manipulación. Se han creado problemas en cuanto al acoso, e intentan darnos esta solución, no compremos dicha respuesta, sino como ofensiva. Nos tratan como si fuésemos crías que no sabemos de lo qué es querer defendernos, y darnos un silbato, es como un juguete para que podamos convivir en un marco de civilidad ante el acosador. Tampoco permitamos que esta sea una estrategia que nos desarticule y nos lleve a lo emocional, al enojo, tanto que no pensemos que el punto nodal y de lucha es erradica la violencia contra que sufrimos, que es estructural, sistémica. Chomsky señala que una estrategia más es reforzarnos la autoculpabilidad, y tiene lógica en este caso en particular, las mujeres al ser acosadas y/o abusadas, sentimos culpabilidad, por la forma en que íbamos vestidas, culpa que nos intimida y al mismo tiempo nos cohíbe a actuar, y ahora como si eso no fuera suficiente, el uso del silbato recae la responsabilidad en nosotras, si no lo tocamos, doblemente culpables. 


Los memes no se hicieron esperar.
Estos los próximos instrumentos a usar en caso de ... 


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